Miguel Ángel Asturias
Publicado el Vie/20/Oct/2006 por Juanferpt a las 00:01:38
El 19 de octubre de 1899 nació en Ciudad de Guatemala, en el barrio de la Parroquia Vieja, hijo del abogado Ernesto Asturias y de María Rosales -de sangre maya-, Miguel Angel Asturias, que con el tiempo llegaría a ser uno de los más grandes escritores guatemaltecos, ganador del Premio Lenin a la Paz (1966) y del Premio Nobel de Literatura (1967) . La muerte le sobrevino, tras una penosa enfermedad, el 9 de octubre de 1974, cuando se encontraba en la capital de España, Madrid.

Militante temprano del realismo mágico, influido en sus orígenes por el surrealismo, muy pronto, sin renunciar a esa impronta, se adentra en su campo predilecto: la mitología indígena, la propia tierra (lo telúrico), en el sentido de compromiso con los sinsabores de los campesinos sometidos al yugo imperialista, lo que se puede adivinar en los títulos de sus obras. Junto a ello, y faceta no menos importante, la calidad y sonoridad de su prosa apenas admiten comparación en la literatura castellana del siglo XX. Su interés hacia las raíces profundas de los pueblos iberoamericanos, quedá reflejado en toda su obra, que de un modo sutil, continúa influyendo en la compleja personalidad de los países americanos.
Ensayista, narrador, dramaturgo y poeta entre su extensa obra podemos citar los siguientes libros: “Leyendas de Guatemala” (1930-1931), “Émulo Lipolidón” (1935), “Sonetos” (1936), la fantomina “Alclasán” (1940), “Con el rehén en los dientes” y “Canto a Francia” (1942), “El señor Presidente” (1946), “Cuentos del Cuyito” (escrito en 1947), “Sien de alondra” (1948), “Hombres de maíz” (1949), “Viento fuerte” (1950), “Diecisiete sonetos” y “Ejercicios poéticos en forma de sonetos sobre temas de Horacio” (1951), “Alto es el Sur” (1952), “Soluna” y “Bolívar” (1955), “La audiencia de los confines” y “Week-end en Guatemala” (1957), “Los ojos de los enterrados” y “Poesía precolombina” (1960), “El Alhajadito” (1961), “Mulata de tal” (1963), “Rumania, su nueva imagen” (1964), “Clarivigilia primaveral” (1965), “El espejo de Lida Sal” (1967), “Maladrón” (1969), “Tres de cuatro soles” (1971), y “Viernes de Dolores” (1972).
Hoy queremos compartir con todos vosotros dos poemas, que en realidad componen un sólo poema dual, como muestra de la poesía de este gran poeta.
la pena de la vida,
la pena que no importa,
tú la has sentido larga,
yo la he sentido corta
y aún está distante
la tierra prometida.
A nuestro paso errante
fatal es todo empeño,
toda esperanza es muerta,
toda ilusión fallida …
Yo guardaré tu nombre,
yo velaré tu sueño,
yo esperaré contigo los primeros albores,
yo enjugaré tu llanto cuando conmigo llores,
y cuando ya no quieras que camine contigo
déjame abandonada como un grano de trigo
sobre las sementeras …
¡Déjame para siempre cuando ya no me quieras!
Él lo dijo en un poema
Ya cuando pase el tiempo en que te espero,
cuando la beatitud de tus cariños
vuelvas a darme y nos sintamos niños
ya tal vez no te quiero.
Si tardas mucho, primavera ha huido
y a tu regreso, tras las puertas juntas,
encontrarás sentado a un Viejo Olvido
con los ojos cargados de preguntas.
1918-1928
(Guatemala-París)
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